El estrés te puede llegar a batear y tirarte contra el suelo en muchas formas. Díganmelo a mí, que en días pasados parecía yo zombi, pero no esos zombis bonitos de las películas ochenteras que arrastran la patas, no señor, sino de esos de la peli de Guerra Mundial Z, que hasta brincan por las paredes. Y bueno, dije yo, siendo la mujer de herramientas que soy y tanto curso de de motivación y demás chunche que he tomado de algo me ha de servir, por lo menos para levantarme el ánimo a mi misma y de paso compartirles lo aprendido aquí en cuanto al tema.

La ansiedad es un sentimiento de miedo, temor e inquietud, son muchas emociones yendo y viniendo al mismo tiempo.

El estrés a menudo se deriva de algo más allá de nuestro control, ya sea porque el objeto de tus afectos te mando al diablo, se te murió el canario o perdiste la chamba. Incluso podemos sentir ansiedad al intentar algo nuevo o en anticipación de un nuevo proyecto emocionante. Peero, independientemente del origen, no estás solo si te sientes ansioso(a); sabemos que eres un ser humano.

El problema con la ansiedad es que te puede parar para crear y si paras de crear se te para la vida.
Tendemos a querer una “solución rápida” para los desafíos, pero cuando se trata de la ansiedad, es mejor pensar en ella como una práctica en la que construyes (y mantienes) los músculos trabajando todo el tiempo, al igual que el proceso creativo en sí.

  1. La consciencia lo es todo

La ansiedad, el miedo y el dolor son respuestas normales a la transición. La ansiedad es algo que tiende a desarrollarse con el tiempo, y a través de la conciencia. Y en sí no es algo tan malo como lo pintan, puede ser uno de los sistemas de alarma que tu cuerpo activa intentando que te des cuenta de lo que está sucediendo. Es tu cuerpo jalándote de los pelos o dándote un zape en la nuca tratando de decirte que tiene nuevas necesidades.

Piensa en dónde o cómo se te parece la ansiedad. ¿Aparece con un pensamiento recurrente? ¿Vive en tu pecho? ¿Es como una energía nerviosa? Como personas visuales que somos, podrías describirla… ¿cómo se ve?

Para algunas personas, la ansiedad se exhibirá a través de una energía frenética, mientras que para otras puede ser todo lo contrario. Comienza a rastrear lo que lo llevas dentro y lo que sacas, así como cuándo sucede.
Concientízate de las respuestas somáticas o basadas en el cuerpo, razona la rueda de las palabras emocionales que te vienen a la mente y verbalízalas, esto también puede ser útil para darle vocabulario a lo que sientes.

  1. Sintonízate

Utilizar la meditación como práctica para sintonizar con la conciencia y calmar tu sistema nervioso no puede ser tan mala idea en estos casos.
Si eres de los que de plano le da roña la onda tipo Deepak Chopra, y tus pecados cometidos no te dejan vivir y eres totalmente resistente a la meditación, debes saber que uno o dos minutos en silencio pueden ser un buen lugar para comenzar. En lugar de preocuparse por que tu mente divague, presta atención a dónde vaga. Tan pronto como llegamos al momento presente, realmente no podemos pensar en el pasado o el futuro, que es realmente nuestra fuente de ansiedad, cuando puedes comenzar a notar situaciones problemáticas a través de la práctica de la conciencia, puedes dejar de hacerlo. Es simple, no necesariamente fácil, pero simple.

Y ejercitar el músculo de volver al presente también puede ser útil en tu práctica creativa, ya que puedes encontrar que el enfoque y el flujo son más fáciles.

3. Reconecta tu cerebro

Nuestro cerebro es maleable, nuestros pensamientos son como surcos en un campo arado, y la buena noticia es que podemos cambiar las vías de esos surcos. Como creativos, es probable que estemos acostumbrados a elegir nuestra propia forma de hacer y ver las cosas, lo cual puede ser una metáfora útil para abrir tus propios caminos de pensamiento (unos más saludables).

Puedes elegir abordar la vida con ansiedad, o puedes abordar la vida con calma. Se trata de activar un interruptor interno, uno que tú controlas. Tu actitud es tuya y solo tuya para determinar.

Cuando seas consiente de algún pensamiento que venga a tu mente, pregúntate: “¿Es ese un pensamiento que me sirve?” si no lo es, esto es un buen recordatorio para “reescribir el guión”.

  1. Presta atención a cómo te hablas

El efecto auto-calmante puede ser de gran ayuda cuando se trata de controlar la ansiedad. Piensa en el ejemplo de un niño que llega de la escuela a su casa deprimido porque su dibujo no era tan bueno como el de un compañero de su clase. ¿Qué le dirían la mamá o el papá a ese niño? Unos padres normales probablemente dirían algo sobre cómo piensan que su dibujo es hermoso, único y especial, al igual que él.

La próxima vez que te encuentres siendo un hijo de puta contigo (o con tu trabajo), haz una pausa y pregúntate qué le dirías a tu yo peque de 5 años. Y es que se trata realmente de aprovechar la calidad de la compasión que le brindarías a un niño y hacer lo mismo por ti. El verdadero truco está en ser compasivo sin reprimir a tu crítico interno. Solo pídete a ti mismo retroceder un momento y reflexionar.

  1. 15 minutos para soñar

Este truco lo aprendí por ahí en un curso que tomé:

Planea momentos en tu día (para mí con unos 15 minutos es suficiente) dedicados tanto a preocuparse como a soñar, esto se recomienda como una herramienta para que tus pensamientos no queden atrapados en tu cuerpo y te afecten.

Primero, deja tus preocupaciones fuera de tu sistema (escribiéndolas o hablando en voz alta), y durante un bloque de tiempo separado deja que tu mente divague, permitiendo el juego y el escapismo. Incluso en tiempos de ansiedad, todavía puedes soñar y concentrarte en las posibilidades y los momentos más ligeros.

6. Mueve tu cuerpo
El movimiento es una herramienta importante para ayudarnos a salir de nuestras cabezas y puede ayudarnos a cambiar nuestra energía y respiración. Sin ser bailarines profesionales podemos expresarnos emocionalmente con tanta fuerza a través del cuerpo, que también es terapéutico. El movimiento también puede incluir yoga, salir a caminar o correr, o bailar cumbias moviendo tus caderas cadenciosas como si nadie te estuviera mirando.

Algo pasa neurológicamente en tu cerebro cuando te mueves. Los sistemas más antiguos del cerebro terminan haciendo que los sistemas más nuevos vuelvan al modo de lucha o huída, por lo que mover el esqueleto se convierte en la respuesta natural. El movimiento vigoroso y el ejercicio le permiten a tu cerebro instintivo sentir que está escapando o alejándose de lo que le molesta.

  1. Cuida lo que metes a tu cuerpo

Lo que pones en tu cuerpo juega un papel en tu energía y en cómo se sienten tu mente y tu cuerpo.
Los médicos… de quienes diríamos que “ah como chingan”, son los primeros en mencionar el café, el alcohol y el azúcar como elementos para eliminar (o minimizar). Yo soy amante del café y que me digan que no debo tomarlo me eriza los pelos de la nuca. Pero, aunque suene a regaño de abuelita, limitar su ingesta puede hacer una gran diferencia entre verte como Mr. Jekyll o verte como Mr. Hyde.

Y es que una cosa es que se te antoje una galleta; puedes ir por una, comerla despacio, disfrutarla… y otra cosa es agarrarte el paquete completo, irte al sillón y en lo que miras tu teléfono y sin darte cuenta zampártelo todo en un santiamén. Recuerda, tómate el tiempo para saborear el momento mientras estás presente.

Además de las cosas que digerimos, considera también una “dieta informativa”. Gran parte de nuestro miedo y ansiedad personal es generada por la información que absorbemos, ya sean las redes sociales o las noticias. Considera usar herramientas que limiten tu teléfono o tiempo de Internet si te encuentras absorbido por esos drenajes de energía. Si necesitas hacer algo con tus manos, considera realizar actividades como tejer, hacer collages, o masturbarte… ¡o dibujar!, etc… Que se yo, cada quien sus manías.

8. Conéctate con los otros seres humanos

Durante tiempos estresantes, es importante mantener las conexiones sociales. Visitar o salir con el amigo o familiar de confianza a menudo puede aliviar la ansiedad. Si no tienes ganas de una conversación, intenta enviar una nota de voz. Incluso puedes ponerte creativo y enviar una carta escrita o un cómic esbozado. Y, por supuesto, si las cosas se ponen muy feas ahí estarán siempre los terapeutas y asesores profesionales, hombres y mujeres nobles que te pueden ayudar a meter en cintura hasta las neuronas más rebeldes.

También puedes hacer una pausa y considerar cómo estás ayudando a apoyar a otros en su vida a través de las palabras que les dices. Las personas generalmente no quieren el consejo de alguien o una solución a un problema, a veces solo quieren una palmada en la espalda y una charla de banqueta con cerveza en mano, solo quieren que se les escuche. En lugar de preguntar: “¿Estás bien?” Durante los momentos de ansiedad, suenan mas atinadas preguntas como: “¿Qué te hace sentir bien ahora?” o “¿Qué puedo hacer para ser un mejor amigo para ti en este momento?”

9. Apégate a lo básico
Cuando estamos ansiosos, estresados o en una fecha límite, dormir es a menudo la mejor medicina. Dormir no solo te hará sentir más descansado, sino que ayudará a fortalecer tu sistema inmunológico. Para ayudar a dormir lo suficiente, considera hacer de tu habitación una zona libre de teléfonos (recuerda lo de la dieta informativa). En cambio, haz de tu cama un lugar donde leas una novela para escapar a otro mundo o dibujes con lápiz y papel.

10. Respira
La técnica de manejo de ansiedad más simple y bastante poderosa es la respiración profunda. Al detenerte para respirar profundamente (5 segundos al inhalar, 5 segundos al exhalar), detienes tu mente acelerada y alertas a su cuerpo sobre el hecho de que desea estar más tranquilo. Comienza a incorporar respiraciones profundas en tu rutina diaria. Nada más con cuidado, no vayas a hiperventilar y azotar a media calle. Otra forma fácil de aliviar la ansiedad es tomar un delicioso baño caliente.

11. Aliviana tu carga

La cultura ajetreada y las presiones sociales se suman rápidamente. Para tener claridad de pensamiento y una mente tranquila, esto a veces implica quitar tantas cosas de tu plato como sea posible.

El estrés es como un globo demasiado lleno. Un globo que al estar 100% lleno de aire explotará tan pronto como choque con una superficie. Bajar el aire al 95%  es una forma de protegerlo de estallidos.

Recuerda, esto no se trata de gratificación instantánea. Estás ejercitando músculos que ni sabías que existían. Manejar la ansiedad es una práctica y requiere compromiso, tiempo y paciencia. No es una carrera hasta el final. Todos somos trabajos en progreso.

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